Jóvenes venidos desde diferentes puntos de la ciudad únicamente con el fin de alentar hasta rabiar al equipo de sus amores, que sin importar gane o pierda demuestran una pasión desbordante que refleja el porqué Millonarios se precia de tener la mayor y más fervorosa hinchada del país.
Muchachos de todos los estratos socioeconómicos que sin importar el resultado cantan y corean sin parar. Coros alusivos a la situación, al apoyo, al amor, a su locura que expresan sanamente a través de su invaluable lealtad. En la tercera fecha de la Copa Postobón, que se jugó en el estadio de la U. Nacional, así como en cualquier partido que el equipo Albiazul dispute, quedó una vez más comprobado. La Blue Rain no para.
“Millonarios es algo que nos inculcan desde pequeños, es un sentimiento que vivimos todos, por eso esta barra acompaña al equipo a todo lado porque es una pasión para nosotros. Por lo general llenamos la popular sur del Campín con más de 5 mil personas. Hoy estamos aproximadamente 300 en la Copa Postobón y así en cualquier partido” Expreso Luis, uno de los tantos integrantes de la Blue Rain.
Y no vienen solos, vienen con bombos y platillos y con sus trapos, banderas confeccionadas por ellos mismos y que reflejan su gran amor por la institución. Incluso el partido sirvió para el preestreno de la nueva bandera de 33 por 8 metros, con los colores azul, blanco, rojo y amarillo, los colores que representan el equipo y la ciudad de sus amores y que confeccionaron entre todos en satín 100% con un costo de $500.000, donados por uno de sus fervientes integrantes. Así es la pasión, así es la hinchada del glorioso azul que una vez más acompaña al equipo de sus amores sin importar el resultado juegue donde juegue.
“Nosotros viajamos a donde sea, a todo lado, llegamos a donde sea” exclamó un hincha mientras era sacudido por una multitud azul que no dejaba de brincar y de cantar.
Textos Camilo Bernal cbernal@millonarios.com.co
Fotografías Mauricio Rodríguez